Restauración de la Guitarra Torres 1868

Por Luca Waldner

 

Vi por primera vez este instrumento en el Festival de Guitarra de Córdoba en 2007. En esa ocasión hablamos con Marcos de la situación actual de la misma y de su posible mejora, y acordamos una completa restauración, que comenzó en octubre de 2008 y finalizó en mayo de 2009.

La guitarra, original en todas sus partes, no presentaba problemas estructurales graves ni serios daños, de hecho era tocada por el propietario con gran satisfacción. Los problemas eran sólo debido a la edad: varios desencolados, asentamiento de la madera y barniz deteriorado. El instrumento no ha sido objeto de restauraciones importantes en los últimos tiempos, lo que permitió una restauración perfecta, ya que no hay rastros de malas intervenciones hechas con cola y/o pinturas sintéticas, sustituciones de piezas.

Los problemas de la guitarra eran:
• Separación (desencolado) de todas las barras transversales del fondo en casi toda su longitud.

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• Separación (desencolado) de una parte del fondo con los aros.
• Separación (desencolado) parcial de las barras armónicas de la tapa.

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• Separación (desencolado) de la tapa con los aros cerca del zoque.

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• Algunas pequeñas grietas.
• Lóbulo superior (lado de los bajos) depòsito en el interior del instrumento y barniz deteriorado, debido a la reacción con crema/loción de afeitar (probablemente quien tocaba apoyaba la mejilla en esta parte).

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• Presión de las barras transversales del fondo hacia el exterior con su consecuente desprendimiento, rotura del filete y, parcialmente, de los aros.

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• Separación (desencolado) parcial del puente.

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• Etiqueta rota debido a la separación de las piezas del fondo a lo largo del eje longitudinal del fondo.

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• Diapasón desgastado.
• Clavijero mal reemplazado en otra época.

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• Algunas capas de barniz añadidas en otro tiempo, sobre todo en la tapa.

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Aunque la lista puede parecer larga y dramática, la guitarra gozaba, incluso antes de la restauración, de un perfecto estado de salud. Todos los problemas eran restaurables al 100% y el instrumento recuperaría el 100% de sus características originales, ahora comprometidas por una estructura que dispersaba la mayor parte de la energía de la cuerda. Siendo ya antes de la restauración un instrumento maravilloso, la pregunta era cuánto mejoraría después de a restauración, reparando todo eso que la llevó fuera de foco. Con los problemas que tenía la guitarra, era demasiada la dispersión de la energía y se podría esperar una mejora sustancial.

La restauración llevó un período de aproximadamente ocho meses. Las intervenciones fueron (en resumen):

• Apertura del instrumento (fondo).

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• Separación de todas las barras transversales del fondo y de pequeñas reparaciones de cola deteriorada.

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• Limpieza del interior y, en particular, del depósito en el lóbulo superior.

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• Despegado de la etiqueta y su restauración por parte de personal cualificado.

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• Reparación de pequeñas grietas presentes con la adición de mínimos refuerzos internos.
• Ligero acortamiento de las barras transversales del fondo.
• Separación del puente, recuperación de su curvatura original.
• Eliminación de la capa de barniz superpuesta a la original.

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• Unión de todas las piezas y montaje de la caja.

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• Recolocación de los filetes del fondo.

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• Eliminación de los trastes, rectificación del diapasón e inserción de nuevos trastes.
• Reparación y limpieza del clavijero y de la pala.

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• Restablecimiento del barniz y ajustes finales.

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Al final de la restauración, la guitarra queda en perfecta disposición y en plena funcionalidad, incluso más allá de las expectativas con respecto a su reactividad y potencia.

La restauración se llevó a cabo de manera lo más profesional y menos invasiva posible. Cualquier intervención en las piezas originales es reversible y no se han utilizado materiales diferentes de aquellos usados en la época de Torres.

La guitarra está en el libro de José Romanillos “Antonio de Torres – Guitarrero – Su Vida y Obra”, catalogada como FE28. Como se menciona en el libro, y gracias a los documentos en poder del propietario, el instrumento sin duda pertenecía a Julián Arcas (y sus peculiaridades musicales lo confirman). La guitarra, de acuerdo a la intención de Arcas, fue vendida después de su muerte en 1882, para pagar los gastos del funeral.

A pesar de la edad, la guitarra no tiene ningún tipo de fatiga o señales de que vaya a disminuir su rendimiento. Como todas las Torres, la elección de los materiales y la construcción es excelente. La deformación de la tapa bajo la acción de las cuerdas, típica de los instrumentos de la escuela española antes de la Segunda Guerra Mundial, desaparece cuando se aflojan las cuerdas, señal que no existe ninguna deformación permanente, o hundimiento de la madera. La deformación es, por el contrario, la respuesta correcta de una estructura todavía elástica y sensible a la tensión de las cuerdas. Creo que es muy poco probable que los instrumentos modernos, a pesar de la utilización de materiales sintéticos y la tecnología, pueden vivir así tanto tiempo y con plena frescura. Además, un instrumento así, gracias a la posibilidad de una restauración relativamente poco invasiva, puede seguir proyectándose en el futuro.

Ésta es una de las Torres más bellas que he escuchado y restaurado, y una de las restauraciones de mayor satisfacción en los resultados obtenidos (gracias también a su buen estado original). Es un instrumento extraordinariamente potente y sensible, utilizado en conciertos, que desmantela con su evidencia todos los tópicos relativos a los instrumentos históricos.

Es un instrumento preparado para hacer frente, tranquilamente, a otro siglo de vida.